sábado, 31 de mayo de 2008
lunes, 14 de mayo de 2007
Santa Maria

Estos dias mios que le pertenecen a charly, sus discos giran y giran por mi discman uno tras otro, siempre mueven cosas mias para muchos lados: nostalgias, penas amorosas, recuerdos gratos, etc... todo lo que un artista puede movilizar.
Pero cuando voy hacia el lado de la nostalgia, voy siempre al mismo lugar, mi niñez. Sin duda esta marcada por charly pero por mucho mas que su musica. Mis primos (beylis morochos) y mis hermanos (todos mayores que yo) eran en parte un misterio pero a la vez eran motivo de admiracion constantes, todo lo que ellos hacian me resultaba sorprendente e inteligente y yo queria de alguna manera imitarlos. Todos escuchaban a charly.
Esto derivo en que todo lo que ellos representabn para mi encontrara su significante unicamente en charly,"eso" que de alguna manera los unia (tal vez porque todos son musicos... y mis primos tienen todo el depto pintado con aerosol). En Charly se condensaban todos los aspectos que yo veia positivos en ellos: creatividad, independenca, irreverencia, inteligencia, talento, locura, cosas incomprensibles.Es por eso que seguramente en parte me gusta charly, es un simbolo muy poderoso en mi vida, es como todos mis primos y hermanos condensados en uno: eso es misterioso.
Asi es que ellos probablemente me hicieron escuchar charly por primera vez (la verdad no lo recuerdo) y es por ellos que presiento que escuchare a charly por siempre, relegar de el seria como relegar de mi pasado, mis afectos y de todas las cosas que me parecian magicas en su momento y que recuerdo con todo mi cariño y amor.
ah toda la parafernalia anterior (pura realidad cero fantasia) viene a cuenta de que recorde a Maria gabriela que de alguna manera participaba tambien en los buenos dias de esas epocas... era la violera de charly, una campeona!
aca les dejo para bajar sus discos.... un abrazo......... http://losinconseguiblesdelrock.blogspot.com/search/label/MARIA%20GABRIELA%20EPUMER
Match del infierno - fontanarosa
La que yo digo era en blanco y negro, se llamaba “Match en el infierno “ y la dieron hace mil años. Era una época en que íbamos siempre al cine, especialmente con Fernando y, muchas veces, veíamos tres películas seguidas, entrando al cine a la siesta y saliendo cuando ya era de noche. Nadie podía imaginar ir al cine a ver una sola película, como ahora, o ir a ver la pelicula principal y no la de complemento. Era como tirar la guita, como estafarse a si mismo. Por esa razón vimos tres veces, con Fernando, “ El rubí sangriento”, una película de pistoleros, en Centroamérica, con ventiladores de techo y un malo que masticaba cacahuetes, andaba en silla de ruedas y terminaba haciéndose pelota al venirse en banda por un precipicio. La única virtud, quizás, de “ El rubí sangriento”, era que siempre, no sé por que misteriosa lealtad, iba de complemento de las de Jerry Lewis y nosotros eramos fanáticos de Jerry Lewis.
Lo cierto es que, apenas nos enteramos de que “Match en el Infierno” era de fútbol, nos fuimos con Fernando de cabeza al Monumental. Creo, incluso, que fuimos mucho más temprano, creyendo que había preliminar de reserva. Y era polaca, o checa ( tendría que preguntarle a Daniel ). Una película seria de esas con poca música, como “Kanal” y que terminaba para la mierda, como deben terminar las pelicula serias. Nada que ver con la fantochada de “Escape a la victoria “, que dieron hace poco, como segunda versión en technicolor y cinemascope, de aquella digna “Match en el Infierno”.
Por supuesto, por respeto a la memoria de la primera, no fui a ver esta otra, máxime cuando me enteré que atajaba Sylvester Satllone. Me pareció bien que, en un film donde laburaban Ardiles y el negro Pelé, entre otros, lo mandaran al arco al troncazo de Rambo pero, así y todo, juré no volver al cine mientras atajara ese tipo. De cualquier manera, después, me enteré del resultado de la película por la radio y por los diarios: por supuesto, todo había sucedido como yo lo temía. En lugar del final amargo y lógico de la versión antigua, acá los prisioneros del campo de concentración no solo ganaban el partido contra los guardianes nazis, sino que, en medio de la euforia entendible de su sufrida parcialidad, aprovechaban el festejo y se piraban del cautiverio aumentando la decepción del Tercer Reich. No podía esperarse otra cosa de Stallone. Si no había considerado un producto comercialmente vendedor la derrota norteamericana en Vietnam, al punto de trocarla en victoria en su delirante colección de Rambos ... ¿ cómo podía esperarse que aceptara el áspero epílogo de “Match en el infierno”? Sylvester es uno de los que no se aguantan esas cosas, como no se aguantó el final de “Primera sangre”, el atrapante librito de David Morrel, de donde sacó a John Rambo. En “Primera Sangre” el ex combatiente de Vietnam termina recagado a balazos, como muy lógico corolariopara cualquier tipo que le pegue a la policía, mate a varios de ellos y, por si todo esto fuera poco, destruya un pueblo de punta a punta. Sylvester consideró que no era constructivo deprimir así a sus compatriotas y, en su película, si bien Rambo termina llorando como un mariquita, queda lo suficientemente vivo como para enfrentar los futuros riesgos de varias superproducciones más. No dudo que, si el día de mañana, Stallone decide poner de nuevo en la pantalla “ El extranjero “ de Camus, no terminaría muriendo en una pestilente cárcel árabe como le pasó a marcello Mastroianni. Sylvester encabezaría un motín para escaparse con el resto de aquellos desdichados y se casaría por fin con la hija del jeque tras poner entre rejas a yasser Arafat, el comandante Carlos y un centenar de fedayines de “ Septiembre Negro”.
Pero a lo que voy es a esto, retornando al tema de la remota “ Match en el infierno “: esa película me dejó una frase reveladora, un mensaje para la posteridad. Presten atención. Porque muchas veces uno va a ver infinidad de películas que se promocionan y anuncian como verdaderos reservorios de mensajes fundamentales: “ Una película que cambiará su vida “ dicen los anuncios, “ Una revelación que lo acercará a la verdad como una luz cegadora “, promete. Y pese a que uno es reacio a ilusionarse pensando que, por la exigua cantidad de dinero que insume una entrada de cine, alguien pueda revelarle el recóndito secreto de la existencia, esos clarines publicitarios suelen atraerlo. Por supuesto, luego, dichos mensajes no son para uno, sino para la dama o el caballero que está sentado al lado y en la mayoría de los casos, la película no se entiende un carajo. A veces sí, un destello extraño parte de la pantalla como si un rayo perdido del haz de luzescapado del proyector rebotara en ella y se nos clavara entre los dos ojos como una astilla de plata. Me pasó una vez a mí, en una película que agarré empezada, de complemento, y me dejó completamente pelotudo. La película se llamaba “ Cleo de 5 a 7 “ y, aún hoy, no he podido explicarme el porqué de tamaño impacto. Tampoco han podido explicármelo los psicológos, quizás porque de 5 a 7 sea una sesión demasiado prolongada para ellos.
Pero retornemos a “Match en el infierno”, que es a lo que quiero referirme, y a esa frase que conjuga el mensaje pleno de sabiduría y realismo.
Voy a refrescar un tanto la línea argumental de aquella película para explicar al lector inadvertido, más o menos, por donde va la cosa.
La acción transcurría en un campo de concentración alemán, en la Segunda Guerra. Para celebrar ya no recuerdo qué, una celebración que convocaba a varios líderes nazis, los capos del campo deciden hacer un partido de fútbol entre los guardianes y los presos. Los presos aceptan, a pesar de que no se los veía con el mejor ánimo ni con un excelente estado físico. Pero tenían una carta en la manga: entre ellos había un húngaro que era un jugador profesional, que la rompía, la hacía trapo. Supongo que había allí una resonancia ligada a la realidad, no sé si Puskas, o Kocsis, o Boszik, alguno de aquellos integrantes de esa formidable línea delantera húngara, había sido prisionero de los germanos en la vida real. Este tipo, el húngaro que la hacía de goma, se llamaba, o le decían,”Jo” (¿sería ese el nombre? ¿ Por qué me viene a la memoria, si no? Juraría que era así). Se llamaba Jo. Muy bien.
Los prisoneros, una multinacional de harapientos, comenzaban, entonces un duro período de entrenamiento bajo el permiso alemán, para enfrentar a la fuerte escuadra de la cruz gamada. Jo estaba muy animado ante la posibilidad de volver a ponerse los cortos, pero ... ¿ qué ocurre ? ... ¡La verdadera intención del grupo de prisioneros era escaparse! Huir del campo de concentración aprovechando las relativas libertades que les daban sus captores. Cuando le comunican eso a Jo, éste se chiva realmente ¡El quería jugar el partido! ¡A él que no le vinieran con el asunto de pirarse cuando ya se veía de nuevo pisando el verde césped y había atesorado en sus oídos el embriagador repique del balón sobre la grama! ¡El partido estaba hecho y nadie de ley, nadie que sea verdaderamente futbolero, sea choro o vigilante, deja de lado un desafío para escapar de un campo de concentración por más fulera que sea la comida! Los otros muchachos, los contrra, habían conseguido canisetas para todos, tenían la pelota, habían alquilado la cancha, habían hablado con el referí, hasta le habían puesto redes a los arcos... ¡Y ellos se iban pirara antes del partido como unos maulas! ¿Quién iba a querer después, hacerle un partido a los prisioneros? Por supuesto, cuando se lo dijeron, Jo se puso para la mierda. Y fue ahí, ahí mismo, cuando pronunció esa frase que para mí se inscribe entre los grande speeches del cine mundial, comparable al discurso de Marlon Brando ante el cadáver de Julio César, o a los argumentos de Spencer Tracy en “Heredarás el Viento”. Jo agarró la pelota, la tiro para arriba, la durmió en el empeine cuando caía y dijo: “ El fútbol es Sagrado!.
Aunque sea difícil de creer, pese a la magnificencia del pensamiento, el resto del plantel no le dio bola, no se impresionó ante su retórica, no advirtió que estaba ante una sentencia que cortaba en un tajo la historia del más popular de los deportes. Le contestaron que ganando o perdiendo eran boleta, que había que huir. Jo, de mala gana, lo acepta. Intentan escapar, entonces, y los atrapan. Ante esta falta de espíritu competitivo, los alemanes, respetuosos del programa ya impreso, atentos a un público que saboreaba de antemano el encontronazo deportivo, pero sin olvidar los requisitos disciplinarios exigidos por la FIFA, emiten un fallo: la lista de buena fe del equipo de prisioneros, completa, será fusilada luego del encuentro, sea cual fuere el resultado.
Para hacerla corta: juegan y, en el primer tiempo, los germanos les pasan por arriba. En base a sus virtudes históricamente reconocidas, empuje, velocidad y pases largos, el team de los teutones, donde militaban un par de rubios que sabían, se va a los vestuarios con una nítida y justa ventaja, hay que reconocerlo. Colaboró con ese resultado, por cierto, el prácticamente nulo aporte de Jo para su equipo. El húngaro no había podido superar, era notorio, el duro impacto emocional que significa, para cualquier volante creativo, saber que será fusilado luego de las duchas. Debemos recordar, también, que los magyares son algo latinos y, por ende, más propensos a sufrir anímicamente las presiones del entorno. Pero algo ocurre al comienzo del segundo período, que transforma a Jo. No lo recuerdo bien. Tal vez lo que varía su conducta es que se veía venir una goleada memorable y un toque de novela ante el “olé” enfervorizado de la parcialidad germana. Yo creo que eso fue lo que tocó la fibra del jugador internacional. Ese relajo, ese “tomala vos y dale a Hans” desató el tigre dormido que habita en el orgullo de todo jugador que se precie. “La puta madre que lo reparió – habrá pensadio Jo por más caído que estuviese-. ¿ Cómo me van a venir a dar un toque a mí estos troncos?” Porque convengamos, el equipo alemán era bueno, pero bueno para jugar entre los giles.
Jugando con algún rejuntado de oficina la podían pisar más o menos, pero no eran ni Beckenbauer ni Gerd Muller ni Bonhof ni niguno de esos. Y el otro, Jo, había sido internacional de los magyares, mi querido, que con Ferenc Puskas darían la izquierad más esclarecida del comunismo y en el 53 le harían la fiesta a los ingleses por 6 a 3 en el mismísimo estadio de Wembley.
La cuiestión es que Jo se enojó, cazó la globa, la puso bajo la suela ... y andá a cantarle a Gardel. En treinta minutos dio vuelta el partido, hizo tres pepas y hasta le puso la pelota del gol del triunfo al narigoncito judío que jugaba de once y que tuvo la mala idea de ir a grtiárselo a la tribuna alemana, adonde estaba la barra brava de los nazis. Los alemanes se enojaron y no esperaron hasta la pitada final. Ahí no más los cagaron a tiros a todos, certificando que es muy difícil ganar de visitantes.
Abandanamos el cine, aquella tarde inolvidable, convencidos de que, si bien finales violentos como aquel le hacían mucho mal al fútbol, habíamos acuñado una frase rectora para la vida.
Desde aquella revelación hasta hasta nuestros días, nunca me he sentido solo en el inquietante sendero de la existencia.
Cuando algún irresponsable, algún advenedizo o inimputable me invita a una tertulia literaria un sabado por la tarde, o insiste en convidarme a cenar una noche en que se televisa un partido de fútbol en directo, las sabias palabras del talentoso mediovolante húngaro vuelven a mis labios para abofetear al atrevido. Y éste ya no reitera su afrentosa oferta. Sabe qe no hay razones, ni argumentos, ni sobornos, que tuerzan el soberano designio de lo sagrado.
Subi esto porque es sumamente gracioso, no me digan que no.... la verdad es una genialidad.. para los que nos gusta el futbol ni hablar-... pero es ATP... la parte de stalone me mata!!!!
saludos
viva la pepa y peron!!!
Lo cierto es que, apenas nos enteramos de que “Match en el Infierno” era de fútbol, nos fuimos con Fernando de cabeza al Monumental. Creo, incluso, que fuimos mucho más temprano, creyendo que había preliminar de reserva. Y era polaca, o checa ( tendría que preguntarle a Daniel ). Una película seria de esas con poca música, como “Kanal” y que terminaba para la mierda, como deben terminar las pelicula serias. Nada que ver con la fantochada de “Escape a la victoria “, que dieron hace poco, como segunda versión en technicolor y cinemascope, de aquella digna “Match en el Infierno”.
Por supuesto, por respeto a la memoria de la primera, no fui a ver esta otra, máxime cuando me enteré que atajaba Sylvester Satllone. Me pareció bien que, en un film donde laburaban Ardiles y el negro Pelé, entre otros, lo mandaran al arco al troncazo de Rambo pero, así y todo, juré no volver al cine mientras atajara ese tipo. De cualquier manera, después, me enteré del resultado de la película por la radio y por los diarios: por supuesto, todo había sucedido como yo lo temía. En lugar del final amargo y lógico de la versión antigua, acá los prisioneros del campo de concentración no solo ganaban el partido contra los guardianes nazis, sino que, en medio de la euforia entendible de su sufrida parcialidad, aprovechaban el festejo y se piraban del cautiverio aumentando la decepción del Tercer Reich. No podía esperarse otra cosa de Stallone. Si no había considerado un producto comercialmente vendedor la derrota norteamericana en Vietnam, al punto de trocarla en victoria en su delirante colección de Rambos ... ¿ cómo podía esperarse que aceptara el áspero epílogo de “Match en el infierno”? Sylvester es uno de los que no se aguantan esas cosas, como no se aguantó el final de “Primera sangre”, el atrapante librito de David Morrel, de donde sacó a John Rambo. En “Primera Sangre” el ex combatiente de Vietnam termina recagado a balazos, como muy lógico corolariopara cualquier tipo que le pegue a la policía, mate a varios de ellos y, por si todo esto fuera poco, destruya un pueblo de punta a punta. Sylvester consideró que no era constructivo deprimir así a sus compatriotas y, en su película, si bien Rambo termina llorando como un mariquita, queda lo suficientemente vivo como para enfrentar los futuros riesgos de varias superproducciones más. No dudo que, si el día de mañana, Stallone decide poner de nuevo en la pantalla “ El extranjero “ de Camus, no terminaría muriendo en una pestilente cárcel árabe como le pasó a marcello Mastroianni. Sylvester encabezaría un motín para escaparse con el resto de aquellos desdichados y se casaría por fin con la hija del jeque tras poner entre rejas a yasser Arafat, el comandante Carlos y un centenar de fedayines de “ Septiembre Negro”.
Pero a lo que voy es a esto, retornando al tema de la remota “ Match en el infierno “: esa película me dejó una frase reveladora, un mensaje para la posteridad. Presten atención. Porque muchas veces uno va a ver infinidad de películas que se promocionan y anuncian como verdaderos reservorios de mensajes fundamentales: “ Una película que cambiará su vida “ dicen los anuncios, “ Una revelación que lo acercará a la verdad como una luz cegadora “, promete. Y pese a que uno es reacio a ilusionarse pensando que, por la exigua cantidad de dinero que insume una entrada de cine, alguien pueda revelarle el recóndito secreto de la existencia, esos clarines publicitarios suelen atraerlo. Por supuesto, luego, dichos mensajes no son para uno, sino para la dama o el caballero que está sentado al lado y en la mayoría de los casos, la película no se entiende un carajo. A veces sí, un destello extraño parte de la pantalla como si un rayo perdido del haz de luzescapado del proyector rebotara en ella y se nos clavara entre los dos ojos como una astilla de plata. Me pasó una vez a mí, en una película que agarré empezada, de complemento, y me dejó completamente pelotudo. La película se llamaba “ Cleo de 5 a 7 “ y, aún hoy, no he podido explicarme el porqué de tamaño impacto. Tampoco han podido explicármelo los psicológos, quizás porque de 5 a 7 sea una sesión demasiado prolongada para ellos.
Pero retornemos a “Match en el infierno”, que es a lo que quiero referirme, y a esa frase que conjuga el mensaje pleno de sabiduría y realismo.
Voy a refrescar un tanto la línea argumental de aquella película para explicar al lector inadvertido, más o menos, por donde va la cosa.
La acción transcurría en un campo de concentración alemán, en la Segunda Guerra. Para celebrar ya no recuerdo qué, una celebración que convocaba a varios líderes nazis, los capos del campo deciden hacer un partido de fútbol entre los guardianes y los presos. Los presos aceptan, a pesar de que no se los veía con el mejor ánimo ni con un excelente estado físico. Pero tenían una carta en la manga: entre ellos había un húngaro que era un jugador profesional, que la rompía, la hacía trapo. Supongo que había allí una resonancia ligada a la realidad, no sé si Puskas, o Kocsis, o Boszik, alguno de aquellos integrantes de esa formidable línea delantera húngara, había sido prisionero de los germanos en la vida real. Este tipo, el húngaro que la hacía de goma, se llamaba, o le decían,”Jo” (¿sería ese el nombre? ¿ Por qué me viene a la memoria, si no? Juraría que era así). Se llamaba Jo. Muy bien.
Los prisoneros, una multinacional de harapientos, comenzaban, entonces un duro período de entrenamiento bajo el permiso alemán, para enfrentar a la fuerte escuadra de la cruz gamada. Jo estaba muy animado ante la posibilidad de volver a ponerse los cortos, pero ... ¿ qué ocurre ? ... ¡La verdadera intención del grupo de prisioneros era escaparse! Huir del campo de concentración aprovechando las relativas libertades que les daban sus captores. Cuando le comunican eso a Jo, éste se chiva realmente ¡El quería jugar el partido! ¡A él que no le vinieran con el asunto de pirarse cuando ya se veía de nuevo pisando el verde césped y había atesorado en sus oídos el embriagador repique del balón sobre la grama! ¡El partido estaba hecho y nadie de ley, nadie que sea verdaderamente futbolero, sea choro o vigilante, deja de lado un desafío para escapar de un campo de concentración por más fulera que sea la comida! Los otros muchachos, los contrra, habían conseguido canisetas para todos, tenían la pelota, habían alquilado la cancha, habían hablado con el referí, hasta le habían puesto redes a los arcos... ¡Y ellos se iban pirara antes del partido como unos maulas! ¿Quién iba a querer después, hacerle un partido a los prisioneros? Por supuesto, cuando se lo dijeron, Jo se puso para la mierda. Y fue ahí, ahí mismo, cuando pronunció esa frase que para mí se inscribe entre los grande speeches del cine mundial, comparable al discurso de Marlon Brando ante el cadáver de Julio César, o a los argumentos de Spencer Tracy en “Heredarás el Viento”. Jo agarró la pelota, la tiro para arriba, la durmió en el empeine cuando caía y dijo: “ El fútbol es Sagrado!.
Aunque sea difícil de creer, pese a la magnificencia del pensamiento, el resto del plantel no le dio bola, no se impresionó ante su retórica, no advirtió que estaba ante una sentencia que cortaba en un tajo la historia del más popular de los deportes. Le contestaron que ganando o perdiendo eran boleta, que había que huir. Jo, de mala gana, lo acepta. Intentan escapar, entonces, y los atrapan. Ante esta falta de espíritu competitivo, los alemanes, respetuosos del programa ya impreso, atentos a un público que saboreaba de antemano el encontronazo deportivo, pero sin olvidar los requisitos disciplinarios exigidos por la FIFA, emiten un fallo: la lista de buena fe del equipo de prisioneros, completa, será fusilada luego del encuentro, sea cual fuere el resultado.
Para hacerla corta: juegan y, en el primer tiempo, los germanos les pasan por arriba. En base a sus virtudes históricamente reconocidas, empuje, velocidad y pases largos, el team de los teutones, donde militaban un par de rubios que sabían, se va a los vestuarios con una nítida y justa ventaja, hay que reconocerlo. Colaboró con ese resultado, por cierto, el prácticamente nulo aporte de Jo para su equipo. El húngaro no había podido superar, era notorio, el duro impacto emocional que significa, para cualquier volante creativo, saber que será fusilado luego de las duchas. Debemos recordar, también, que los magyares son algo latinos y, por ende, más propensos a sufrir anímicamente las presiones del entorno. Pero algo ocurre al comienzo del segundo período, que transforma a Jo. No lo recuerdo bien. Tal vez lo que varía su conducta es que se veía venir una goleada memorable y un toque de novela ante el “olé” enfervorizado de la parcialidad germana. Yo creo que eso fue lo que tocó la fibra del jugador internacional. Ese relajo, ese “tomala vos y dale a Hans” desató el tigre dormido que habita en el orgullo de todo jugador que se precie. “La puta madre que lo reparió – habrá pensadio Jo por más caído que estuviese-. ¿ Cómo me van a venir a dar un toque a mí estos troncos?” Porque convengamos, el equipo alemán era bueno, pero bueno para jugar entre los giles.
Jugando con algún rejuntado de oficina la podían pisar más o menos, pero no eran ni Beckenbauer ni Gerd Muller ni Bonhof ni niguno de esos. Y el otro, Jo, había sido internacional de los magyares, mi querido, que con Ferenc Puskas darían la izquierad más esclarecida del comunismo y en el 53 le harían la fiesta a los ingleses por 6 a 3 en el mismísimo estadio de Wembley.
La cuiestión es que Jo se enojó, cazó la globa, la puso bajo la suela ... y andá a cantarle a Gardel. En treinta minutos dio vuelta el partido, hizo tres pepas y hasta le puso la pelota del gol del triunfo al narigoncito judío que jugaba de once y que tuvo la mala idea de ir a grtiárselo a la tribuna alemana, adonde estaba la barra brava de los nazis. Los alemanes se enojaron y no esperaron hasta la pitada final. Ahí no más los cagaron a tiros a todos, certificando que es muy difícil ganar de visitantes.
Abandanamos el cine, aquella tarde inolvidable, convencidos de que, si bien finales violentos como aquel le hacían mucho mal al fútbol, habíamos acuñado una frase rectora para la vida.
Desde aquella revelación hasta hasta nuestros días, nunca me he sentido solo en el inquietante sendero de la existencia.
Cuando algún irresponsable, algún advenedizo o inimputable me invita a una tertulia literaria un sabado por la tarde, o insiste en convidarme a cenar una noche en que se televisa un partido de fútbol en directo, las sabias palabras del talentoso mediovolante húngaro vuelven a mis labios para abofetear al atrevido. Y éste ya no reitera su afrentosa oferta. Sabe qe no hay razones, ni argumentos, ni sobornos, que tuerzan el soberano designio de lo sagrado.
Subi esto porque es sumamente gracioso, no me digan que no.... la verdad es una genialidad.. para los que nos gusta el futbol ni hablar-... pero es ATP... la parte de stalone me mata!!!!
saludos
viva la pepa y peron!!!
Kill Gil
hoy estuve escuchando el nuevo disco de charly... kill gil, bah en realdiad no se sabe si es el disco definitivo pero es algo que circula en la web hace un rato, aunque me habia prometido no bajarlo y esperar el lanzamiento oficial no aguante... ya iba tres años de espera masomenos...
El disco esta escencialmente bueno.... sigue la linea de los anteriores trabajos... con muchas capas de voces (basatnte desprolijas) y de sonidos en general.... tiene puntos altos como el primer tema "no importa" un verdadero temon.. que vendria a ser como yendo de la cama el living version 2007, el tema que le sigue esta bueno se llama "in the city that never sleeps". "telepaticamente" tambien se destaca junto con "pastillas".... ah y el tema "mirando las ruedas tmb me gusto...
buen estas son las impresines e una primera oida....
Lo escencial es que sigue la linea de la hija/saynomore en adelante... cosa que para algunos (mi hno nahuel) lo ve como preocupante ya que el cumulo de desprolijidades podria significar que de alguna manera ya no puede tocar y grabar como ante... para mi no.. o sea se hincho las pelotas de tocar y sonar prolijito y limo....
ahh el tema con palito es un garron!!! lo pero del disco....
gracias anto por la casual foto en punta indio....
saludos
AHH para bajar el disco...http://zonagarciablog.wordpress.com/
miércoles, 9 de mayo de 2007
EL TIEMPO PASA....
Bueno como algunos ya sabran hace pco cumpli años y, dada esa situacion, comenze a detectar ciertas cosas que van dando cuenta de que los años no vienen solos..aqui parte de la lista:
1- Cuando veo por la tele un partido de futbol y enfocan a la hinchada pienso para mis adentros que son todos una manga de giles... que el futbol se tendria que "vivir" como hacen los ingleses... sentaditos, apludiendo y tranquilitos.
2- los carteles de puan que estan por todos lados me hinchan soberanamente las pelotas y cuando los veo y camino con alguien digo "estos carteles de mierda, ensuscian la facultad loco!! los prenderia todos fuego"
3- cada vez estoy de acuerdo con mi viejo en mas cosas.
4- la de educacion superior no me parece tan mal.
5- no quiero que los alumnos de la facultad voten en igualdad con los profesores.
6- el gobierno de k no parece tan malo.
7- voy a votar a filmus.
8- lo primero que hago cuando prendo la compu es ir a clarin.com
9- estoy de novio hace 2 años
10- no me parece tan mal todas las cosas anteriores....
un saludo
1- Cuando veo por la tele un partido de futbol y enfocan a la hinchada pienso para mis adentros que son todos una manga de giles... que el futbol se tendria que "vivir" como hacen los ingleses... sentaditos, apludiendo y tranquilitos.
2- los carteles de puan que estan por todos lados me hinchan soberanamente las pelotas y cuando los veo y camino con alguien digo "estos carteles de mierda, ensuscian la facultad loco!! los prenderia todos fuego"
3- cada vez estoy de acuerdo con mi viejo en mas cosas.
4- la de educacion superior no me parece tan mal.
5- no quiero que los alumnos de la facultad voten en igualdad con los profesores.
6- el gobierno de k no parece tan malo.
7- voy a votar a filmus.
8- lo primero que hago cuando prendo la compu es ir a clarin.com
9- estoy de novio hace 2 años
10- no me parece tan mal todas las cosas anteriores....
un saludo
Zenlam - ERA JOVEN Y NECESITA EL DINERO

Bueno esta es la dir para bajar un disco que a mi me gusta mucho y que me sirvio para entender y conectar mucho a/con mi hermano nahuel, a quein considero "la futura promesa del programa de Badia en canal 7".... no en serio me gusta muhco este disco asi que lo comparto con la muchachada...
ahh ponganse las pilas y bajenlo... que si no me lo borran....
http://rapidshare.com/files/23750047/Era_joven_y_necesitaba_el_dinero.zip
pd: si quieren ams cosas pidanme que ya las tengo en la pc... igual seguro despues subo mas.
Baru ... Juan...Juan

aca una foto con juan manuel y baru... cuando nos egresamos...esto va para seguir con nuestra dinamica de vijeos chotos que siempre recuerdan viejos momentos..¿que no anda pasando muchachos? ultimamente estamos hablando como si tuvieramos 70 años, como si ya las vivimos todas.... y sobre todo atormentando a la gente con nuestras anecdotas de drogrados/alcohlizados/cherña.... yo que es gracioso y todo... pero como me gusta decir a mi .... para delante..hay que seguir vivviendo... estamos viviendo a veces de nuestro fructifero pasado juntos, vamos por mas!!!!!!!!!!!!!
un saludo a ellos. y a todos
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